Policromía

El proyecto Policromía, es el resultado de varias sesiones dentro de un hide en la sierra de Andújar junto con una persona muy especial para mí.

Todas la primaveras y hasta finales de septiembre, nos visitan para reproducirse los Abejarucos (Merops apiaster), esta ave migratoria, suele nidificar en los taludes cercanos a los ríos, terraplenes y escasamente a ras del suelo, aunque en alguna ocasión he podido ver algún nido a ras de suelo y medio escondido entre el follaje.

Para los que los hemos fotografiado, es fácil reconocer su canto o voz, y donde suelen nidificar, pues suelen volver año tras año al mismo sitio mientras viven, que es en torno a los 8 ó 10 años.

Si alguna vez ves un talud con muchos agujeros horadados a distinto nivel, vuelve a partir de marzo, podrás verlos entrar y salir de dichos agujeros, en los primeros días de su llegada, lo único que hacen es preparar sus nidos.

Sus presas favoritas son las abejas, de ahí su nombre, pero no descarta cazar con su pico ningún otro insecto volador, es la base no solo de su alimentación, también para realizar el cortejo a su hembra, ofreciéndole capturas varias veces hasta conseguir la cópula.

Entre los insectos que captura se encuentran avispas y abejorros, estos tienen aguijón, por lo que antes de engullirlos u ofrecérselos a la hembra, los mata y les desprende el aguijón golpeándolos contra la base donde está posado.

Suele posarse a descansar en los cables aéreos, casi nunca en el suelo.

Para fotografiarlos, nada como la observación, si tenemos unos prismáticos, es hora de utilizarlos, una vez localizada la pareja o colonia, hay que observar durante varios días sus conductas, donde se posan, horarios, etc. Una vez tengamos la mayor información posible, lo primero que tendríamos que hacer es colocar unos posaderos con ramas no muy gruesas, dejarlos puestos al menos durante una semana y volver a observar en cuál de ellos es en el que más se posan, no solo observando, incluso acercarse a ellos para ver in situ los restos que hayan dejado, allí donde haya más excrementos y egagrópilas, será nuestro posadero ideal para fotografiar a esta bella ave.

Para realizar unas buenas fotografías, no cabe duda que lo mejor es utilizar un teleobjetivo, no menos de un 400 mm., si posicionas demasiado cerca el hide, no se posarán, piensa que de buenas a primeras vas a colocar algo cerca de su posadero que ellos no han visto durante la semana, así pues de una forma sigilosa colocaremos nuestro hide si es posible a primerísima hora de mañana y nos meteremos en él, repito lo de la distancia, ha de ser la idónea para el mejor encuadre de nuestro objetivo, que tiene que ser de largo, sin olvidar la posición que va a tener el sol durante el tiempo que vamos a estar fotografiando.

Si no has estado nunca en un hide, piensa que hay que estar sin hacer ruido, y mucho tiempo, esto te lleva a decidir si llevas o no comida y bebida, mi consejo es no llevar comida copiosa, y algo de agua, sin olvidar una bolsa y una botella vacía para posibles deposiciones.

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